sábado, 9 de diciembre de 2017

ANDRZEJ SAPKOWSKY

ANDRZEJ SAPKOWSKY

José Francisco Sastre García

Sin duda alguna, en esta ocasión nos encontramos ante un escritor que maneja la psicología de los personajes de una forma magistral, entrando en los entresijos de sus mentes y extrayendo lo mejor y lo peor de cada uno de ellos, trasladándolos a una realidad que hace que lleguemos a empatizar con ellos de una manera casi imposible de eludir.
Hablamos ahora de un autor polaco que saltó a la palestra de la popularidad con una saga de espada y brujería que casi de inmediato desvió hacia la fantasía épica, aunque sin llegar a perder por completo esa idea original en la que nació su personaje más célebre, Geralt de Rivia: hablo de Andrzej Sapkowsky, de un narrador nato, con un estilo único en el que se conjugan diferentes formas que hacen del conjunto algo imparable, adictivo, y al mismo tiempo tal vez un poco pesado por momentos.
El comienzo es muy rápido, a base de relatos en los que demuestra su savoir faire y, sobre todo, una peculiar manera de interpretar los cuentos tradicionales: las dos primeras obras son un compendio de narraciones con Geralt como personaje principal, acompañado por secundarios de lujo como Yennefer, compañera/pareja/amante a tiempo parcial, Jaskier, su cronista particular, o Ciri, una niña que casi de inmediato se convertirá en protagonista casi absoluta por derecho propio.
Como decimos, recoge los cuentos tradicionales y los adapta a su modo y manera, ofreciendo una visión un tanto peculiar de historias como la de Blancanieves, Caperucita Roja o el genio de la lámpara… Todas ellas más crudas, mucho menos amables y con una imagen menos noble de los personajes, envolviéndolos en aventuras sórdidas y oscuras que casi ahogan la idea tradicional para regresar a sus inciertos orígenes, en los que las narraciones de los cuentos no eran tan blancas o negras...
A partir del tercer volumen la obra se convierte en novela: en este punto se pierde parte de la agilidad, para dar paso a un estilo más elaborado y, al mismo tiempo, más vulgar, en el que da pìe a que los personajes de la calle actúen de una forma innata para ellos, usando su propia jerga y generando secuencias anecdóticas que crean un entorno más realista para lo que suelen ser las historias de corte épico: el lector se encontrará más de una vez con patadas al diccionario ante las que podría sentirse horrorizado, pero la reflexión es evidente: los aldeanos, los iletrados, no van a hablar con una cultura reservada a los ambientes más cultos, sino con vulgarismos muy fácilmente reconocibles por la forma en que son expresados.
Todo este conjunto hace que la obra pierda buena parte de lo que le correspondía como género de espada y brujería, para pasar a ser más de fantasía épica: hay un conflicto global que resolver, que en un principio no parece estar del todo claro, y Ciri forma parte de él, lo que conllevará a que se convierta en el centro de atención de todas las facciones implicadas en el proceso que la arrastra, junto a su mentor Geralt, a una aventura de la que no saldrá indemne: su evolución, igual que la del cazador de brujas, será complicada e irregular, dando paso a unos personajes que tendrán que bregar con sus propias emociones y pensamientos para salir con vida de los azares que les depara el destino.
Toda la saga está narrada con una viveza excepcional, lo cual no impide que en ocasiones se produzca una cierta densidad o dispersión que hacen que el lector se pierda o dude a la hora de comprender lo que está leyendo: se intercalan saltos hacia el futuro que, si no se ubican bien, hacen que se quede descolocado, sin saber con exactitud a qué se refiere el capítulo o la secuencia en cuestión.
Las descripciones se ajustan al mínimo para que sepamos quién es quién y por dónde se mueve, procurando no alargarlas en demasía, mientras que el ritmo se vuelve por momentos frenético, por momentos más lento, aportando una montaña rusa que deja que el lector pueda descansar por unos momentos de la acción que está siguiendo para un poco más adelante retomarla con fuerza.
La ambientación es medievalista, tomando muchos elementos de la cultura y la mitología eslavas: no en vano es un escritor polaco, que bebe profusamente en esos terrenos. Y el mundo, aunque inventado, diríase extraído de la Europa central y oriental, dando la sensación de que se ha limitado a cambiar nombres y a hacer que sus personajes transiten por territorios de esas regiones…
De la misma manera, el culmen de la saga, el final, resulta un tanto extraño: sin ánimo de hacer spoiler, diremos que las situaciones se van sucediendo de una manera desordenada, diríase caótica, hasta degenerar en un momento en el que todo depende de un fino hilo que, al romperse, producirá resultados inesperados que llevarán a los protagonistas en direcciones que no esperaban. Y después, el epílogo… Si ya los últimos párrafos previos nos marcaban una notoria influencia del ciclo artúrico, en este último apartado lo vemos con mucha mayor claridad, creando un cierto desconcierto inicial que parece conducir a posibilidades posteriores, que el propio autor se encargará de dilucidar.
Todo esto, junto con otras obras que ha escrito, han hecho que se convierta en un escritor superventas, cosechando un éxito inimaginable, y recibiendo cinco premios Zajdel por El Mal Menor (1990), La Espada del Destino (1992), W leju po bombie (1993), La Sangre de los Elfos (1994) y Narrentum (2002).
El éxito de Geralt de Rivia ha sido tal que incluso ha acabado en el cine (El Brujo, 2001, dirigida por Marek Brodzki), la televisión (en la que no ha tenido demasiado éxito), y los videojuegos (The Witcher, The Witcher 2: Assassins of Kings, The Witcher 3: Wild Hunt), en los que ha sido muy bien recibido y apreciado.
Para quienes aún no conozcan la obra de este escritor, a continuación les ofrezco la bibliografía para que elijan…

Saga de Geralt de Rivia


  • El brujo (Wedzmin) (1990), el relato que dio origen a la saga. No está publicado en España.
  • El Último Deseo (1993).
  • La Espada del Destino (2003).
  • La Sangre de los Elfos (2003).
  • Tiempo de Odio (2004).
  • Bautismo de Fuego (2005).
  • La Torre de la Golondrina (2006).
  • La Dama del Lago (1999). Dos volúmenes.
  • Estación de Tormentas (2013). Precuela de la saga.


Saga de las Guerras Husitas


  • Narrentum (2002).
  • Los Guerreros de Dios (2004).
  • Lux Perpetua (2006).

Otros


  • Oko Yrrhedesa (1994). No publicado en España.
  • Świat Króla Artura/ Maladie (1995). No Publicado En España.
  • Camino Sin Retorno (2001).
  • La Tarde Dorada (1997). Cuento basado en Alicia en el País de las Maravillas.

sábado, 2 de diciembre de 2017

LA NOCHE DEL ESCAPARATE














LA NOCHE DEL ESCAPARATE

Jorge David Alonso Curiel

            De nuevo, el talento de Jorge David se despliega para mostrarnos su capacidad innata para crear situaciones y personajes de una cotidianeidad absoluta, pero en los que muestra una sensibilidad, una psicología tan realista, que el lector se identifica sin problema alguno con todo ello.
            A lo largo de cada uno de los relatos que componen esta antología, el autor se introduce en la mente de cada figura que se mueve a lo largo de ellos, exprimiendo al máximo, con su maestría habitual a la hora de relatar, la capacidad se los seres humanos para afrontar los eventos que la vida les arroja vía a día.
            Todas las historias suceden a lo largo de una noche, de ahí el título del libro, usando este recurso, el de la oscuridad, para generar un poso mayor de emociones en quienes acuden a la lectura de estas narraciones: se incrementa la angustia, el miedo, pero también la alegría, el placer… Las sensaciones que se desprenden a la luz de la luna incitan a más, a buscar más, a pedir más, todo ello aumentado por el buen hacer de Jorge David, cuya pluma se mueve con soltura por este mundo de sentimientos encontrados, desechados y abrazados, agarrándose a ellos como un clavo ardiendo para intentar salir a flote en un mundo en el que todo es gris con pequeños destellos de color que ofrecen un punto de esperanza.

            En resumen, La Noche del Escaparate es una obra muy en el tono del autor, manteniéndose en la tónica habitual, sin fisuras, con un estilo inigualable e inimitable, ofreciendo de vez en cuando momentos de lírica que redondean aún más el conjunto y enganchan al lector. Sin duda alguna, una obra recomendable.

domingo, 26 de noviembre de 2017

YO, SENSUAL MANOLY NARANJO














YO, SENSUAL

Manoly Naranjo

            Cuando la poesía se escribe con el corazón, desgranando los sentimientos y emociones que anidan en él de forma abierta, sin esconder nada, es cuando se convierte en algo verdaderamente hermoso, pleno de fuerza y lirismo.
            Así es como Manoly Naranjo se muestra ante el lector con esta nueva antología de poesía repleta de sensibilidad, emociones y sentimientos a flor de piel, abriendo su interior a una lectura llena de sensualidad, de un erotismo larvado que no explícito, de un amor que trasciende las barreras para desbordarse a lo largo de unos versos surgidos de lo más profundo de una poetisa y mujer que lanza sus emociones en un torrente de palabras imposible de contener, en un volcán que explota derramando todo el calor que contiene en su corazón para inundar el alma del lector.
            Hay momentos en los que se percibe con una claridad meridiana su devoción y respeto por Lorca, el gran poeta andaluz del que toma destellos inequívocos, y otros en los que por un momento me recuerda, por la efusión con la que se expresa, con la que muestra sus sentimientos, al exotismo y la lujuria contenida que muestra Robert Ervin Howard en Belit, la reina de la Costa Negra, un deseo incontenible, imposible de detener, que envuelve a los protagonistas en una pasión, en un amor, más allá de toda barrera, incluida la propia muerte.
            No hay en este poemario otra cosa que sencillez a la par que expresividad, versos que no buscan el clasicismo pero contienen en sí mismos toda la fuerza que emana del espíritu de la autora, que los proyecta y vive en un espejo lúcido de sí misma, en una expresión de lo que siente, de lo que experimenta desde lo más profundo de su alma.
            Sin duda alguna, nos hallamos ante un nuevo exponente del talento que Manoly Naranjo tiene a la hora de componer una poesía sencilla, directa y al tiempo plena, como de escribir historias como la de Adolescencia Arrebatada, un alegato hermoso y certero sobre el Síndrome de Down y la mezquindad a la que puede llegar el ser humano, al tiempo que un canto de esperanza…
            Yo, Sensual, es una obra que merece la pena leer si lo que deseas es sentir la expresión del amor más completo que una persona puede ofrecer. Para conseguir el libro, pueden ponerse en contacto con la escritora, Manoly Naranjo, en su muro de Facebook.

domingo, 19 de noviembre de 2017

DOÑANA ES ARTE


DOÑANA ES ARTE

Varios Autores

            La eficacia de la palabra es algo complicado, puede servir para muchas cosas; en este caso, en la antología Doñana es Arte, editada por Suseya Ediciones, es un aliciente para comprar y ayudar a recobrar el entorno cercano a Doñana tras el incendio que sufrió.
            Esta iniciativa es un ejemplo de lo que la solidaridad puede conseguir cuando el ser humano se lo propone: un resultado muy cuidado, en el que participan más de trescientas personas entre escritores, poetas, ilustradores, fotógrafos… Huelga decir las complicaciones que ha tenido la organización de semejante acto y, por tanto, el mérito mayor que resulta de todo ello.
            La composición final de todo este entramado consta de tres partes:

  • Un libro de relatos ilustrados, en el que aparecen una treintena de narraciones relacionadas con el desastre de Doñana, una selección necesaria para poder editar un volumen asequible y manejable, y al mismo tiempo complicada de realizar, ya que la calidad del material presentado es muy alta, y estos relatos son tan sólo una pequeña muestra que no desmerece en nada al resto. Y la principal característica que hace aún más atractivo el conjunto es que cada historia lleva adjunta una ilustración, que a su vez no desmerece en nada de lo escrito: dicen que una imagen vale más que mil palabras, y desde luego este ejemplar lo demuestra con creces.


  • Un libro de poemas ilustrados: la lista de participantes ha sido también muy amplia, y se ha procurado mantener el mismo nivel que en el de los relatos, añadiendo de la misma manera una ilustración que acompaña a cada poesía.


  • Un pdf en el que aparecen todos los participantes que no han podido estar en los volúmenes anteriores a causa de la necesidad de recortar para que los libros no se fueran de madre en tamaño y precio. Este pdf está disponible tanto para descarga como para papel bajo demanda.


Como decimos, el resultado es excelente, una combinación de letra e imagen de una calidad indudable, que puede hacer las delicias de cualquier lector que se anime a probar con esta iniciativa.

sábado, 4 de noviembre de 2017

OTRO FIN DE SIGLO Y MILENIO

THE NEW LHORK HERALD TRIBUNE

NODO LHORK: ¡A POR OTRO FIN DE SIGLO Y MILENIO!


Erre que erre.– De nuevo, este sufrido articulista, víctima inocente de crueles ataques por parte de esa banda de fanzinerosos que se hacen llamar el Círculo de Lhork, toma la pluma para narrar las vicisitudes de semejante caterva de ganapanes durante su tradicional Comida de Hermandad pre-Navidad.
Escondido tras una enorme planta del restaurante (Ahora que caigo, juraría que en ese lugar no había planta alguna. Entonces, ¿detrás de qué he estado escondido?), heme aquí para narrar cómo ese grupo de inefables “artistas” de bolígrafo gordo, dieron por reunirse, como ya es costumbre en ellos, el sábado antes de Navidad, a cogerse una buena indigestión y una tajada aún mayor, y charlar de sus delirios habituales, a saber: brindis continuados por cualquier cosa que se les ocurra, trasiego de LhorkRioja por aquí y por allá, las habituales canciones...
Como ya es habitual en este evento anual, el Presidentísimo abrió la sesión del pleno... Digo, de la comida, con un enternecedor discurso, un pelín largo pensamos algunos (De hecho, nos recordó notablemente a las peroratas de ese magnífico orador que es Fidel Castro); nos embargo una emoción tan profunda al oír aquello, que no pudimos evitar suspirar de gozo. De hecho, reproduzco a continuación el citado discurso: “Queda inaugurada... ¡esta exposición!”. ¿A que mola? A renglón seguido, como de costumbre y para no variar, se nombró a los presentes y ausentes, brindando por todos aquellos que quisieron estar y no pudieron (y por los que estuvieron a pesar de sus más fieras reticencias), con un exquisito LhorkRioja que corrió como agua por todas las gargantas. Asistieron el profesor Sartorius, el profesor Anscarius, Javierix, Jojavi que... Bueno, a estas alturas ya no sabemos ni cómo ve con tanto LhorkRioja, así que omitiremos el apellido y que sea lo que Lhork quiera; Morgana de Lhork, Luigi el Condottiero, el legionario espacial, Paconan el Bestia, Red Sara (¡Por fin, la tan anunciada batalla iba a producirse!), el Hermanísimo del Boss y su novia, y la Mujercísima del citado jefe.
Para empezar, el Presi anunció, para desgracia de los usuales conspiradores al trono de Lhork (Ultralhork, la República Independiente de Lhork), que tenía ya heredero, un vástago que daría nuevas glorias al Círculo; por una parte todos nos alegramos por la buena nueva, pero claro, ya se sabe... Siempre hay descontentos, y el problema del jamón sucesorio se agravaba por momentos, así que comenzaron las murmuraciones acerca de posibles accidentes, y otras desdichas...
Para desgracia de los apostantes, que ya habían invertido hasta la camisa en las timbas que se habían montado al efecto, del famoso y archiconocido duelo entre Morgana de Lhork y Red Sara no se vio absolutamente nada: todos hubimos de conformarnos con un breve cruce de comentarios verbales, y devolver el dinero que se suponía fácilmente ganado; bueno, todos excepto un servidor, que, llevado por la neurosis del juego, había apostado a que no iba a haber combate...
A lo largo de toda la comida, hubo comentarios para todos los gustos y disgustos: para empezar, el míster se había quedado sólo, mientras que la cúpula del Círculo se había reunido sibilinamente con la sección Ultralhork y los Secesionistas, en una clara señal de sus simpatías. Se decidió, entre otras cosas, que había que cambiar el himno, y que, en lugar de ser el habitual “Quince hombres sobre el cofre del muerto”, había de pasar a lo siguiente:
“Ultralhork, Ultralhork, Ultralhork,
Ultralhork, Ultralhork, Ultralhork,
Sigo siendo del CIO,
Pero ya no sigo tu opinión”
Como se pueden imaginar, el enojo del Excelentísimo no tuvo límites, y aún menos cuando se propuso la creación de una sección especial en el fanzine que este grupo publica, que podría llamarse “Tombolhork” o “Coralhork Coralhork”: como noticias iniciales para esta nueva sección, se propusieron las dos sensaciones de la comida. En primer lugar, la buena nueva ya anteriormente comentada acerca del advenimiento del primogénito del Presi, y en segundo lugar algo no menos importante: la confesión, al más puro estilo Carlos Carnicero, de Luigi de Borgia. Sus palabras textuales fueron: “A mí, Morgana me pone a cien”. Pueden suponerse el tremendo revuelo que se armó, sobre todo cuando la ya citada bruja negó rotundamente semejante aserto por parte de su supuesto partenaire.
Ante aquella insólita noticia acerca de la nueva sección que se solicitaba por parte de la afición, amén de la insistencia una y otra vez en publicar un número especial “Erotic Fantasy”, el insigne Rex Imperator (Non, Gratia) se puso rojo como un tomate, bramó varias veces invocando a los dioses y los demonios, y excomulgó a los responsables de tamaña fechoría...
Al tiempo que se zampaban toda aquella fastuosa comida, que satisfizo la glotonería de todos los presentes (aunque luego, cuando se pasó la minuta, hubo rezongos de todo tipo y alguno que otro intentó escaquearse de semejante cosa), Javierix hizo un importantísimo anuncio: el Sagrado Cáliz de Trados había aparecido por fin, y había obrado el milagro de la duplicación. El hombre explicó que lo había encontrado en una casa abandonada, en una estancia que parecía un laboratorio alquímico, tal vez un lugar donde fabricar vidrio... El Cáliz era de cristal, con el dragón de Lhork de hierro alrededor de la base de vidrio, una joya ante la que todos se inclinaron reverentemente.
Animado por el LhorkRioja y la aparición de tan preciado tesoro, el Presidentísimo anunció que estaba acabando de rodar una película: “En busca del Cetro de Trados”, protagonizada por el gran Harrison Lhork.
Después de semejantes desvaríos, se procedió a la entrega del ya tradicional Dragón de Lhork (Ya ven, es la segunda entrega y se ha convertido en algo “tradicional”), que correspondió al gran profesor Anscarius. Sus lágrimas y tartamudeos le impidieron emitir el emotivo discurso que se había traído preparado ex profeso desde casa para aquella situación, por lo que se pasó a la siguiente orden del día, a saber: la aparición del Censor Oficial del Reino, que se dedicó a poner las cosas en claro acerca del mundo de Lhork y los personajillos que se mueven por él a sus anchas. Repartió tarjetas amarillas y rojas a diestro y siniestro, y su morbosa labor continuó incluso después de la comida, habiéndose trasladado los comensales a un bar cercano: todos sufrieron las iras del Censor, desde Luigi hasta el profesor Sartorius, pasando por todos y cada uno de ellos.
En aquellas tareas se entretuvo el tiempo de la reunión, tanto que algunos de los presentes (Morgana de Lhork y el profesor Sartorius) hubieron de poner pies en polvorosa y declinar el rutinario paseo anual por la librería “El Aventurero”. No sé qué pasó exactamente a continuación, pues este insigne articulista, recelando de las habituales retiradas de esta pareja todos los años por las mismas fechas, les siguió hasta la estación de autobuses, donde les vio tomar uno de ellos en dirección a quién sabe dónde. Para cuando quiso volver a vigilar al resto, ya habían desaparecido todos...
The Pucelan Brothers.



Nota de la redacción: ¿Qué más les podemos decir? ¿Qué podemos contar que ustedes no sepan ya? Este articulista, que periódicamente se infiltra en nuestras reuniones y a posteriori nos obsequía con estos desvaríos salidos de la mente más enferma que haya podido ver jamás, ha sido declarado por la redacción definitivamente fuera de la ley, y considerado como el enemigo público número Uno: hemos repartido pasquines por todas partes, poniendo precio a su cabeza, en los que viene a rezar el siguiente texto: “Se busca al periodista de la fotografía. Vivo o muerto. Se recompensará a quién nos lo entregue con un suculento premio”. Ni qué decir tiene que hemos recibido llamadas a mogollón, indagando acerca del carácter del citado incentivo, indicándoseles que se trata de mil duros, un bocata de jamón sucesorio (Es pata negra, oiga) y el CD de cierta innombrable “cantante”, ante lo que la mayoría se han manifestado totalmente de acuerdo y se han puesto a buscarle activamente.
En cuanto a la manera de hacernos llegar el artículo, este buen hombre cada día se muestra más imaginativo: mientras estábamos trabajando tranquilamente en la redacción, hemos oído ruido de cristales rotos: un instante después, una flecha de madera vibraba, profundamente clavada, en la mesa de uno de nuestros articulistas, que la contemplaba con asombro mientras se tocaba el nuevo corte de pelo, con raya en medio. Enrollada en el astil venía una nota junto con el artículo arriba publicado, que rezaba lo siguiente: “¡Teneos, ladrones, malandrines, follones, que no han de valeros vuestras plumas ni ordenadores contra la Verdad y la Justicia que yo represento! ¡Publicad, publicad esto si os atrevéis, conspiradores, o por Trados que haré que os arrepintáis de vuestras felonías!

                                                                                  Articulín de los Bosques”.

sábado, 28 de octubre de 2017

ANTHONY HOPE

ANTHONY HOPE

José Francisco Sastre García

            Toca en esta ocasión un autor del que prácticamente nadie ha oído hablar, aunque muchos conocemos su obra magna. ¿El motivo? Que a pesar de ser un novelista reconocido en su época, cuando publicó sus narraciones, a posteriori se quedó en el olvido y pasó completamente desapercibido, sin pena ni gloria, excepto por una novela que ha conseguido entrar en los anales del género de aventuras por derecho propio...
            Hablamos de Anthony Hope Hawkins, un escritor nacido en Londres el 9 de febrero de 1863. Estudió en el St. John School (Leatherhead), en el Marlborough College y en el Balliol College (Oxford), donde acabó graduándose en letras clásicas en 1885.
             Posteriormente dedicaría su tiempo a estudiar abogacía, hasta que en 1887 comenzó a trabajar como pupilo del Primer Ministro Liberal H. H. Asquith, etapa que duró hasta 1894.
            Mientras tanto, se dedicó a escribir: su primera obra fue A Man of Mark en 1890, una historia con la que marcaría la llegada de un subgénero que gozaría de un gran favor a finales del siglo XIX y primeros-mediados del XX: las “aventuras ruritánicas”, historias de corte palaciego en las que las intrigas por alcanzar el poder, los duelos a espada y el romanticismo dominaban la escena por completo. En esta obra ya se pueden ver las señales y similitudes que darán pie, más adelante, a su obra más celebrada…
            Fue el comienzo de una carrera brillante como escritor: el público se entusiasmó con aquella narración y no tardó en pedir más: llegaron varias novelas cortas, y más adelante, en 1891, Father Stafford, seguido en 1892 por Mr Witt’s Widow.
            Mientras proseguía con su ritmo literario, se introdujo en el mundo de la política: se presentó a las elecciones como el candidato liberal por Wycombe en 1892, pero no hubo suerte y no fue elegido. Al año siguiente aparecieron tres obras nuevas, Sport Royal, A Change of Air y Half-a-Hero, junto con varias textos menores que aparecieron publicados en el Westminster Gazette, para ser recogidos en 1894 en el libro The Dolly Dialogues, una obra ilustrada por Arthur Rackham. Este volumen resultó ser el mayor de sus éxitos hasta el momento.
            A finales de 1893 surgiría en la mente de Hope la idea que germinaría en su obra más conocida, El Prisionero de Zenda: paseando por Londres, se le ocurrió una historia basada en una intriga política, que plasmó sobre el papel en poco más de un mes, y que tras sucesivas revisiones acabó siendo publicado en abril de 1894. Las aventuras de un inglés, Rudolf Rassendyll, embarcado en un viaje por un reino europeo imaginario llamado Ruritania, en el que no tarda en verse envuelto en un complot del que va a formar parte por diversos motivos que los que conocen la obra saben y los que no la conocen mejor no hacerles spoiler, entran a formar parte de la historia de la literatura, conformando un subgénero propio que dará lugar a imitaciones y parodias, como la que Jack Lemmon, Tony Curtis y Peter Falk protagonizarían con un enorme acierto en La Carrera del Siglo, una transposición al cine de los Autos Locos. También en este mismo año verá la luz una historia de corte político, A God in the Car.
            El éxito de este escritor fue enorme: su carrera literaria prosiguió incansable, en 1896 escribiría The Chronicles of Count Antonio, y al año siguiente un cuento de aventuras ambientado en una isla griega que tituló Phroso. Durante este año viajó a Estados Unidos, donde se presentó, para darse publicidad, disfrazado como un gentleman inglés que pretendía representar al héroe de su gran novela de aventuras, Rudolph Rassendyll, cosechando un éxito mayor del que había esperado.
            En 1898 escribió una novela histórica, Simon Dale, que sería trasladada al teatro. A lo largo de ese mismo período le seguirían más obras, como The Adventure of Lady Ursula, The King Mirror o Quisanté; tras ésta última fue elegido miembro del Comité de la Sociedad de Autores.
            Su producción literaria crecía sin cesar: en 1901 escribió Tristram of Blent, en 1902 The Intrusions of Peggy, en 1904 Double Harness, en 1905 A Servant of the Public… En este intervalo, en 1903, contrajo matrimonio con Elizabeth Somerville, fruto del cual nacerían dos niños y una niña.
            En 1906 verá la luz un intento de rememorar El Prisionero de Zenda: Sophy of Kravonia. Esta narración sería serializada en el Windsor Magazine, y posteriormente llevada al cine en Italia (Sofia de Kravonia, 1916) y en Estados Unidos (Sophy of Kravonia or The Virgin of Paris, 1920).
            Con el éxito que había recaudado la obra de Hope, en 1907 salió al mercado una selección de historias cortas bajo el título Tales of the Two People, al tiempo que la novela Helena’s Path; más tarde, en 1910, escribió Second String, a la que siguió un año después Mrs. Maxon Protests.
            Embarcada Europa en la Primera Guerra Mundial, el autor volcó todos sus esfuerzos en crear propaganda a favor de su país, bajo los auspicios del Ministro de Información: entre estas historias podemos mencionar The Secret of the Tower o Beaumaroy Home from the Wars, ambas en 1919, o Lucinda en 1920. Todo esto le valió, en 1918, el título de caballero y el tratamiento de Sir, aunque toda su fama se consideraba relativa: Sir Lancelyn Green dijo de él que “era un primera clase entre los noveles (amateurs), pero sólo un segunda clase entre los escritores profesionales”. En 1927 escribió una autobiografía, Memories and Notes. Murió a los 70 años de cáncer, dejando tras sí un legado del que, fuera del Reino Unido, apenas han trascendido las obras más celebradas…
            Al margen de todo lo demás, El Prisionero de Zenda es una novela en la que prima sobre todo la acción: la llegada del caballero inglés, los problemas que crea en el grupo de conspiradores al comprobar cuánto se parece al rey ruritano, la intriga, las luchas por el poder… Todo ello narrado con un ritmo rápido, ágil, con fuerza y destreza que proporcionan a la narración la atracción suficiente como para que el lector se quede pegado a las páginas en busca de la resolución del conflicto.
            Merece especial atención el principal villano, Rupert de Henzau, un personaje que rememora notablemente el carisma y la calidad que hacen que alguien de estas características pueda acabar siendo apreciado por los lectores a causa de su actitud y sus formas, casi incluso más que el propio protagonista. Así, el duelo tanto verbal como físico que se produce entre ambos, héroe y usurpador, resulta de lo más adictivo e interesante, ofreciendo secuencias memorables a la historia.
            Hollywood no tardaría en ver el filón de la obra de Hope, por lo que en 1952 salió una de las versiones más conocidas y completas, protagonizada por Stewart Granger, James Mason y Deborah Kerr entre otros.
            Una lectura altamente recomendable para quien desee olvidarse por un momento de la vida real y sus problemas, y disfrutar de un entretenimiento sin ninguna pretensión que la de hacer que el lector pase un buen rato conociendo las dichas y desdichas de los personajes…

Bibliografía  

A Man of Mark, 1890.
Father Stafford, 1891.
Mr. Witt’s Widow, 1892.
A Change of Air, 1893
Half a Hero, 1893.
Sport Royal and Other Stories, 1893.
The Dolly Dialogues, 1894.
The God in the Car, 1894.
The Indiscretion of the Duchess, 1894.
El Prisionero de Zenda, 1894.
The Chronicles of Count Antonio, 1895.
Comedies of Courtship, 1896.
The Heart of Princess Osra, 1896.
Phroso, 1897.
Rupert de Henzau, 1898.
Simon Dale, 1898.
The King’s Mirror, 1899.
Quisanté, 1900.
Tristram of Blent, 1901.
The Intrussions of Peggy, 1902.
Double Harness, 1904.
A Servant of the Public, 1905.
Sophy of Kravonia, 1906.
Tales of Two People, 1907.
The Great Miss Driver, 1908.
Dialogue, 1909.
Second String, 1910.
Mrs Maxon Protests, 1911.
The New Testament, 1914.
Militarism German and British, 1915.
A Young Man’s Year, 1915.
Why Italy is with the Allies, 1917.
Captain Dieppe, 1918.
Beaumaroy, 1919.
Lucinda, 1920.
Littke Tiger, 1925.
Memories and Notes, 1927.

sábado, 14 de octubre de 2017

HENRY RIDER HAGGARD

HENRY RIDER HAGGARD

José Francisco Sastre García

            La novela de aventuras ha tenido muchos y grandes autores que han dejado tras sí clásicos universales que han trascendido todos los tiempos: baste recordar aquí, por citar sólo algunos, La Isla del Tesoro de Stevenson, la serie de El Borak de Howard, La Nave de Ishtar de Abraham Merritt, El Prisionero de Zenda de Anthony Hope, los ciclos de aventuras de Edgar Rice Burroughs, la inmortal obra de Dumas…
            El caso que nos ocupa hoy es, si cabe, aún más notorio que los ya citados, pues se ha convertido en uno de los grandes paradigmas de este género literario: sir Henry Rider Haggard, un escritor que popularizó las aventuras en el continente africano, un lugar que aún mantiene un cierto halo de misterio en sus selvas centrales, en sus inacabables desiertos, en las piedras milenarias que atesora aquí y allá…
            Así a bote pronto, el nombre no sonará a mucha gente, para los menos aficionados será uno más de tantos; sin embargo, su personaje más notorio seguro que sí suena a casi todo el mundo, junto con la obra que lo convirtió en una figura viva dentro del mundo literario: Allan Quatermain, y su búsqueda de las minas del Rey Salomón.
            Encuadrado en un territorio como el que ya hemos descrito, se le considera el iniciador de las denominadas novelas de mundo perdido, en las que los personajes parten en busca de secretos arqueológicos escapados a la noche de los tiempos para permanecer entre nosotros.
            Fue un escritor de los que podríamos denominar pluma rápida: la velocidad a la que producía era endiablada, escribió en un mes Las Minas del Rey Salomón, y el resto de su obra surgió también a un ritmo tan vertiginoso que parece imposible que el resultado pueda ser tan bueno. La cuestión es que es así, la lectura es tan ágil y rápida, el ritmo tan adecuado al momento de la secuencia que se está narrando, que no se percibe otra cosa que un conjunto congruente, coherente, y tan ameno que engancha desde la primera hasta la última página.
            La musa se mantuvo a su lado en todo momento excepto en 1888, momento a partir del cual, siendo millonario merced a la enorme venta de su obra, demandada por un público ávido de aventuras exóticas, acaecieron en el seno de su familia varias pérdidas; entre todas ellas la que le resultó más dura fue la de su hijo Jock, a los 10 años de edad. 
            Su obra más imperecedera, junto con la saga de Allan Quatermain, es la de Ella, conocida también como Ayesha, una mujer que vive en un lugar perdido de Egipto y ha alcanzado la inmortalidad; se trata de dos sagas imprescindibles para los amantes de las aventuras en lugares recónditos, en las que el protagonismo recae sobre la propia aventura, dotando a los personajes de una fuerza inconmensurable, de una realidad que trasciende más allá del papel; y aunque se trate de dos series independientes, Haggard las reunirá en una novela, Ella y Allan, en la que las dos grandes figuras se encuentran.
            La estancia del autor en Sudáfrica, y en consecuencia el conocimiento de los usos y costumbres de los boers, sus conciudadanos y las tribus locales, en especial la de los zulúes, marca de manera muy notable el desarrollo de sus historias, hasta el punto de embarcarnos en una misión poco menos que sorpresiva teniendo en cuenta las teorías que se mantienen hoy en día: las minas del Rey Salomón se ubicarían en las regiones meridionales del continente negro, diríase que por la zona cercana a la Gran Zimbabwe, un enclave arqueológico que, aunque datado sin género de dudas, posee todavía algunos interrogantes que descubrir. Teniendo en cuenta que las últimas teorías ubican estas míticas minas en Etiopía o el Norte de Sudán, parece que hay una ligerísima diferencia de kilómetros entre una ubicación y otra… Y no olvidemos, por supuesto, la época en la que se escribieron estas historias, una época convulsa en el Sur del continente africano, donde las tensiones entre ingleses, boérs y zulúes eran moneda corriente, y éstos últimos estaban intentando mantenerse independientes ante el colonialismo, degenerando todo ello en las guerras anglo-zulúes, que tras algún severo revés de los europeos enfrentados a la estrategia de los cuernos de búfalo, acabó con la disolución de la nación zulú. Y en medio de todo este maremágnum, detalles que Haggard aprovechó para sus historias, como los asesinatos del rey Cetywayo de sus hermanos para alcanzar el poder y la huida de uno de ellos, Umtonga, que regresaría entregado por los bóers…  
            También es cierto que hay momentos en que la experiencia vital en las regiones que tan bien plasmó en su obra se traduce en las páginas en una cierta densidad que aunque no llega a lastrar la historia, sí hace que el lector pueda pensar que está ante un escritor que se excede en la ambientación; aun así, el resultado sigue siendo excepcional, sin perder ni un ápice de su fuerza, envolviendo la lectura en un halo de exotismo que consigue aún más empaque. Además, es capaz de plasmar sobre el terreno con una definición formidable el concepto del cazador blanco como personaje, como explorador al tiempo que cazador, la figura romántica que imperaba en la época colonial…
            Su gran éxito y su enorme calidad como escritor le reportaron el hacerse acreedor a dos de los títulos más importantes de la Gran Bretaña: Knight Bachelor (caballero) en 1912 y, posteriormente, Knight Commander of the Order of the British Empire (Caballero de la Orden del Imperio Británico), lo que redundaría en adquirir el título de Sir que ostenta junto a su nombre.
            El éxito de Las Minas del rey Salomón y de Ella hicieron además que ambas historias fueran trasladadas al cine en diferentes ocasiones, con mayor o menor éxito, entre las que podemos citar las versiones que protagonizaron Richard Chamberlain, Stewart Granger o Patrick Swayze. Incluso ha sido utilizado en conceptos de psicología, donde Carl Gustav Jung cita a Ella como el arquetipo o el prototipo de lo femenino.

            Para quienes quieran conocer algo más de la obra de este escritor, aquí les dejo con su bibliografía…

En la serie de Allan Quatermain, las novelas de la saga son Las minas del rey Salomón (1885), Allan Quatermain, también conocida como Las aventuras de Allan Quatermain (1887), La Venganza de Maiwa (1887), La Esposa de Allan (1889), El Viejo Allan (1920) y Allan y los Dioses de Hielo (1927).

En el caso de la serie de Ayesha o Ella, la mujer que alcanza la inmortalidad y que vive durante siglos en África apareciendo ante los nativos como una diosa para ser adorada por ellos, tenemos los títulos Ella (1887), Ayesha: el Retorno de Ella (1905) e Hija de la sabiduría (1923), donde se cuenta su origen en el antiguo Egipto.

La novela Allan y Ella (1921) es la que fusiona ambas sagas y recrea el encuentro entre ambos personajes.

Cleopatra (1889)
Eric Ojos Brillantes (1891)
Red Eve (1911).
El Deseo del Mundo.
El Pueblo de la Bruma.
La Maldición de Chaka.
Los Reyes Fantasmas.
La Hija de Amón.
La Flor Sagrada.
La Hermandad.
Cuando el Mundo se Estremeció