lunes, 13 de octubre de 2014

EL HOBBIT 2



EL HOBBIT 2: LA DESOLACIÓN DE SMAUG

José Francisco Sastre García

Desolación… Sí, puede ser una palabra adecuada para esta película, aunque tampoco vamos a ser excesivamente simplistas o negativos.
A nivel argumental, diremos que la adaptación de la novela de Tolkien va un poco demasiado lejos para mi gusto: la introducción de Legolas, por ejemplo, no es más que un elemento supletorio para relacionar la historia con la de El Señor de los Anillos, al igual que las alusiones en la primera película cuando se reúnen Gandalf, Saruman y Galadriel; y lo mismo podemos decir de las apariciones de Radagast, que en el libro se reducen a una mera alusión que hace Gandalf a Beorn mientras descansan en su casa.
Luego tenemos otra cuestión, que en el fondo no es más que una cuestión de índole catártico: tanto en El Viaje Inesperado como en ésta, la compañía de enanos se lleva golpes a mansalva, caídas libres, ataques por todas partes… ¿Y el único resultado es un flechazo en la pierna de uno de los enanos?
Al margen de la película en sí, que en el fondo sí que me ha gustado, hay un detalle que agradezco: me gusta Smaug, el dragón, una criatura a la vieja usanza, artero, cruel, poderoso, con una figura que se me antoja muy lograda… Desgraciadamente, hemos de volver al párrafo anterior: los enanos se enfrentan a él a pie firme, ¿y ninguno sale siquiera herido?
A nivel fílmico, diré que la famosa grabación en 3D (la primera la vi en formato normal, y ésta es la primera vez que me pongo las dichosas gafas) me ha dejado frío: en muchas ocasiones se notan demasiado las capas creadas para dar el efecto, y realmente no ha sido tan impresionante como dicen: hay un momento en que una abeja se acerca a la cámara, pero qué quieren que les diga, no he tenido la sensación de que fuera a picarme…
En conclusión, puedo decir que, personalmente, me parece una película que se deja ver bien, sobre todo si obviamos que se trata de una adaptación literaria, aunque para mi humilde opinión le sobra metraje: considero que para El Hobbit, un libro de unas 200 páginas, no hacía falta una trilogía, por mucho que Peter Jackson haya pretendido enlazarla con El Señor de los Anillos a través de alusiones y precuelas obtenidas del Silmarillion y la mitología tolkinianas.
Podría ser malo y contar lo que va a pasar en la tercera película, algo que ya sabrán quienes hayan leído el libro, pero no: yo me preguntaba qué sentido tendría la tercera película, hasta que retomé el volumen (hacía mucho tiempo que no lo releía) y comprobé cómo acaba, lo cual me permite pensar que, efectivamente, se puede extraer todavía más chicha de unas veinte o treinta páginas: lo dejaremos en que Smaug muere (como cualquiera puede imaginarse), y en que hay una gran batalla en Erebor. Y hasta aquí puedo leer…

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