domingo, 16 de julio de 2017

DAVID GEMMELL

DAVID GEMMELL

José Francisco Sastre García

            Hablar de David Gemmell es hablar, sobre todo, de su gran ciclo de Drenai, de una literatura de fantasía épica que se mueve en unos niveles muy altos a los que pocos autores son capaces de llegar.
            Creador de un mundo convulso, en guerra casi permanente, de unos personajes cuyo lado humano resulta tan vivo como su aspecto legendario, este escritor ha sabido dotar a sus historias de una fuerza tremenda gracias a su forma de escribir llena de emociones, de acción, de ritmo… Con un estilo ágil, rápido y desenvuelto, las pinceladas que nos muestra de sus más celebradas figuras, Waylander y Druss, van desvelando la complejidad de un mundo en el que nadie escapa a las garras de la ambición, de la sed de poder, o de los sentimientos encontrados.
            En Waylander (Waylander, En los Dominios del Lobo, Héroe en la Sombra), fuente de inspiración para muchos narradores que estamos intentando surgir desde hace unos pocos años, la sombra pesa tanto como la luz, y el personaje ha de moverse entre su código ético, su deber y su lealtad, conceptos que lo van guiando de un lado a otro hasta desembocar en un marasmo de muerte y destrucción que amenaza con llevarse por delante a toda Drenai. Es el prototipo de antihéroe tradicional, un asesino que habrá de descubrir su destino después de cumplir con una misión para la que ha sido contratado y cuyas consecuencias resultarán, para él, la mayor de las ironías y le obligarán a replantearse muchas de sus ideas.
            En Druss el Hachero (Las Primeras Crónicas, Mensajero de la Muerte), el protagonista lucha contra su pasado de leyenda, intentando evitar entrar de nuevo en esa dinámica, pero todo es inútil: la fama lo persigue allá donde va, y no le queda otro remedio que recuperar su gloria y encarar de nuevo un destino que creía ya dejado atrás. Esta figura no es ya como la de Waylander, aunque tampoco es el héroe tradicional al uso: se mantiene a caballo entre ambos arquetipos, mostrando un carácter arisco, levantisco, al tiempo que leal hacia su código y sus gentes. Si quieren que Drenai permanezca en paz, él es la única persona capaz de conseguirlo.
            Si El Señor de los Anillos fue el pistoletazo de salida para la edad dorada de la fantasía épica, David Gemmell ha sido, sin duda, uno de los revitalizadores más importantes, al que muchos debemos una herencia importante: autores como Abercrombie o Kearney, por citar sólo a un par, llegaron a la escena literaria sólo un poco más tarde, bebiendo en parte de sus fuentes para crear sus propios mundos de fantasía épica, comparables en estilo y fuerza a los de Gemmell…
            El ciclo de Drenai contiene más novelas aparte de las correspondientes a los dos personajes más carismáticos de este escritor, en las que la fuerza de la acción, el ritmo que imprime a las secuencias, el estilo rápido, directo, sin apenas florituras pero con una cierta cualidad que podríamos denominar lírica que ofrece al lector una sensación a caballo entre la dureza de la guerra y la emoción desbordada de los personajes, crean un conjunto tan atractivo y adictivo que enganchan desde la primera página, arrastrando por momentos al lector con el torrente que parece brotar de cada secuencia. Es como una bola de nieve: una vez echada a rodar, va creciendo poco a poco a medida que desciende por la ladera hasta que acaba empotrada en el primer lugar inamovible que encuentre, bien la pared de un edificio, bien la pared de una montaña.
            Pero no sólo de Drenai vivió Gemmell: en su haber hay otras series que dan un juego tan bueno como esta celebrada saga, como por ejemplo la de Troya, en la que recrea la legendaria guerra a través de la visión de los personajes que participaron en ella, ofreciéndonos un cuadro tan duro como emocionante y atractivo…

            La consecuencia de todo esto es evidente: David Gemmell ha sido capaz de dotar a la literatura de fantasía épica de un cúmulo de historias y figuras que, sin duda alguna, trascienden al tiempo y que quedan, por calidad y méritos propios, en la memoria colectiva de los aficionados al género.

4 comentarios:


  1. Enhorabuena por la entrada.
    Aunque parezca increíble, son muchos los que desconocen la magia de David Gemmell, y otros tantos los que ignoran que nos dejó en 2006 a la edad de 57 años. Hablar de David Gemmell, como bien indicas, es hablar de su Ciclo Drenai y de la épica en estado puro. En 1984 David publica la que para mí es su mejor novela de fantasía: Legend. Y los que sabemos de esto seguimos rindiendo culto a tan excelente manuscrito. A partir de ahí es un no parar y todos conocemos el resultado.
    Pero no hay que olvidar que este hombre escribió un porrón de novelas que, ignoro el motivo, no han sido traducidas a nuestro idioma: Lion of Macedon, Dark Prince, The Hawk Eternal y un largo etcétera.
    La saga Guerreros de Troya, también mencionada en esta entrada, es otra obra de grandes dimensiones que nos dejó el bueno de David: Manfredi debe haberla leído cientos de veces, buscando dotar a uno de sus personajes, Odiseo, de la inteligencia y el carisma que se le presuponían al rey de Ítaca.
    Son muchas las veces que yo mismo he acudido a la saga Guerreros de Troya, también lo hago con los textos de Paul Kearney, Los Diez Mil, Corvus, Reyes del amanecer, cuando necesito documentarme para mis escritos o me hallo falto de inspiración. En resumen: muy buena entrada. Es una pena no poder seguir disfrutando de este escritor.
    Un abrazo José.

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    1. Nuenos días, Toni. Cierto, muy cierto. Me he llevado una sorpresa cuando he comprobado que, en efecto, Gemmell nos había dejado en 2006, pensaba que seguía creando... Toda una pérdida para los seguidores de la fantasía épica más adictiva y desgarradora de los últimos tiempos. Y coincido contigo en la excepcionalidad de sus novelas, Legend me resultó, como bien dices, de lo mejorcito. Muchas gracias por tus palabras, y que este comentario sirva de recuerdo y alabanza a David Gemmell. In memoriam...

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  2. En la actualidad, ando algo alejado de la Fantasía Oscura, sobre todo del Grimdark. Estoy inmerso en la Novela Historia, y el los grandes clásicos: La Iliada y La Odisea. Aunque no digo que no a una buena novela de Warhammer…

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